Nuestras expectativas de vida se encuentran grabadas en nuestros genes. La ciencia afirma que deberíamos vivir entre 120 a 125 años según nuestro género (masculino o femenino). Pero la vida de hoy en día nos demuestra una cara muy distinta de esta realidad observada por parte de los científicos.

¿A qué crees que se debe esta realidad?

La enfermedad es el mal común de la inmensa mayoría del planeta, gastamos mucho dinero para resolver aquello que nosotros mismos con nuestros hábitos alimenticios hemos causado. Sabemos que la desnutrición es lo que nos enferma, ya que, los malos hábitos alimenticios en medio de los cuales está viviendo el hombre contemporáneo es el primer factor que desequilibra el ph interno llevándonos a la acidez y en consecuencia a la desnutrición.

El cuerpo tiene que equilibrar esta acidez y para ello debe de coger las reservas de sales o minerales, creando una carencia de estos minerales y nutrientes en un afán de poder equilibrar este PH (potencial en hidrógeno)

La comida de hoy en día aporta muy pocos nutrientes y los pocos que aporta no son de calidad por el exceso de pesticidas y metales pesados que estos llevan.

Esta desnutrición se va transformando con el tiempo en enfermedades degenerativas.

Cuando nos alimentamos mal, osea, nos desnutrimos, el hipotálamo detecta una señal de alarma y entonces segrega la hormona somatostatina asociándose con el páncreas, para obligarnos a estar en reposo por nuestro bien,ya que, esta hormona, inhibe la acción de cinco hormonas metabólicas (insulina, glucagón, hormona de crecimiento, tiroxina y las hormonas de las suprarrenales)

Cuando el hígado detecta la falta de nutrientes y de hormonas suprarrenales, cambia su trabajo químico y cambia la hormona T4, producida por la tiroides, en un isómero que se denomina T3R o T3 inversa.

Cuando el Hígado cambia de procedimiento químico todas nuestras funciones orgánicas se deterioran y entramos en una autodestrucción ya que nos priva del acelerador del motor que es la hormona T3 (para obligarnos a descansar), razón por la cual el metabolismo se precipita en un acelerado catabolismo y, de esta manera, comenzamos a deteriorarnos.

foto cansancio

Nos sentiremos cansados y agotados con la necesidad urgente de descansar. Es la acción de la SOMATOSTATINA y la falta de la TRIYODOTIRONINA lo que nos hace sentir así.

El Hígado, al recibir la influencia de la somatostatina, la disminución de la actividad de las hormonas metabolizantes y de las suprarrenales y ante la circunstancia de una alimentación empobrecida en nutrientes, hace un cambio en su comportamiento químico, especialmente en lo relacionado con el metabolismo de las hormonas de la tiroides y con relación también a la producción de la coenzima Q10 (CoQ10). Este cambio es de enorme trascendencia para el organismo.

La glándula tiroides produce dos tipos de hormonas: la T4 (que es la misma Tiroxina) y la T3 (Triyodotironina), que constan de 4 y 3 átomos de yodo respectivamente.


La hormona T4, que es de poco poder hormonal la produce la tiroides en mayor cantidad que la T3, que es la verdaderamente funcional para el organismo. En otras palabras “es la que sirve”. Esta producción tiene una proporción de 5:1.


Aquí se encuentra precisamente la clave del problema, porque el organismo requiere una mayor cantidad de T3 que la que produce la tiroides y con más poder hormonal para adaptarse a las exigencias o demandas de un mayor rendimiento energético.


Las cantidades de T3 (triyodotironina) que produce la tiroides no son suficientes para que el organismo responda a las demandas de un mayor rendimiento energético. En otras palabras, la T3 producida por la tiroides es insuficiente (y esto es grave).

Afortunadamente esta insuficiencia de Triyodotironina (T3) es resuelta por el hígado que toma las T4 de poca funcionalidad, les quita un átomo de yodo y las convierte en T3 (con 3 átomos de yodo) en las cantidades que el organismo necesita.


Si el hígado no hace esta conversión, nuestros tejidos entrarían en un estado de hipotiroidismo químico (no glandular), y nuestras funciones fisiológicas sufrirían un metabolismo destructor (catabolismo).

Es por ello por lo que nuestro hígado sale al paso convirtiendo la T4 en hormona T3.

Pero las cosas no salen siempre de esta manera : cuando nuestro hígado detecta que la cantidad de nutrientes que necesitamos asimilar se han reducido notablemente decide que ” no debemos seguir viviendo más” y, en colaboración con la somatostatina, renuncia a producir T3.

A partir de ese momento lo que produce es una T3 inversa (T3R), la cual ya no funciona, por lo que la persona pasa a la condición de un hipotiroidismo químico, conocido como Síndrome de Enfermedad Eutiroidea (SEE), que quiere decir Síndrome de enfermedad de tiroides pero con tiroides sana…


Como ves, la glándula tiroides no participa del problema, ella se encuentra sana y es ajena al problema que se encuentra gestándose en el tejido hepático, y por este trastorno equivocadamente diagnosticado vamos a morir en pocos años.

El organismo entra, entonces, en un proceso de auto destrucción, aparejado con la presencia de una serie de enfermedades degenerativas que han llegado a ser una norma en el hombre moderno.

La primera señal es la obesidad, mas las otras enfermedades que van apareciendo con el tiempo. Este deterioro es tan persistente que en un lapso de unos 30 años la persona terminará en el cementerio con una enfermedad degenerativa irreversible.


Cuando el Hígado cambia de procedimiento químico todas nuestras funciones orgánicas se deterioran y entramos en una autodestrucción ya que nos priva de la hormona T3 que estimula el metabolismo, el crecimiento y el desarrollo.


Al deteriorarse el metabolismo por el deficiente aporte que brinda la hormona T3R, nuestros intercambios bioquímicos se darán en forma mediocre, nuestras células trabajarán en forma deficiente, los procesos de reparación se entorpecerán, y todo el edificio bioquímico de nuestro cuerpo trabajará con severos cambios involutivos de los fenómenos vitales; entramos en un verdadero hipotiroidismo químico (no glandular), pues, repetimos, la tiroides se encuentra sana y no participa en la tragedia..

Todo lo que se ha producido es un hipotiroidismo químico, no glandular, pero la medicina convencional lo trata como si hubiese ocurrido un daño glandular de la tiroides.

El primer síntoma de la falta de T3 es el cansancio, por lo cual me atrevo a afirmar que el hígado nos priva de la T3 para obligarnos a descansar

Qué hacer en caso de enfermedades


Primero: Si hemos entendido claramente que el origen de todo está en la mala nutrición, no será difícil deducir que lo primero que hay que hacer para corregir el problema es cambiar los hábitos alimenticios adoptanto una dieta alcalinizante.

Dentro de esto cabe que le demos importancia al consumo de agua de calidad para el organismo (agua alcalina). Dejar de consumir carbohidratos de absorción rápida (azúcar, o cualquier otro alimento que contenga estos hidrocarbonados).

Segundo: Hacer una limpieza depurativa de hígado con nuestro producto del catálogo o otro semejante

CONCLUSIÓN

  • La mala calidad de los alimentos que consumimos acidifican al organismo.
  • El cuerpo consume hasta las reservas de sus sales, minerales y nutrientes para neutralizar la acidez general y esto genera desnutrición.
  • La desnutrición obliga al hígado a hacer un paro en dos actividades químicas importantes: la producción de T3 y de CoQ10.
  • Antes de enfermarnos nos desnutrimos y es en ese prematuro momento cuando el hígado nos sentencia a una muerte a largo plazo.
  • Entre la sentencia a muerte y la muerte misma media un largo tiempo de sufrimientos y enfermedades.

El contenido de este artículo  es de carácter informativo en ningún caso tiene la intención de ofrecer consejo médico ni de sustituir la opinión de profesionales de la salud.

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Artículo realizado por Macarena Terrones (Naturópata-Cosmetologa)

Categorías: Salud

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